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Vino ecológico, vino natural

Vino ecológico, vino natural
Aunque hace unos diez años era aún algo anecdótico, el vino ecológico ha experimentado un crecimiento exponencial desde 2009 y se prevé que alcance cerca del 10 % de la producción nacional en 2012. La región de Alsacia fue pionera en el vino ecológico, con bodegas tan famosas como Bott-Geyl o Zind-Humbrecht a la cabeza. A ellas les siguieron grandes bodegas de Borgoña, como la de Joseph Drouhin, y del Valle del Loira, como La Coulée de Serrant. Posteriormente, todas las regiones vitivinícolas de Francia se sumaron a esta tendencia, aunque quizá con cierto retraso en el caso de la región de Burdeos. Sin duda, este retraso se subsanará gracias a las iniciativas de grandes châteaux, como la transición del Château Pontet-Canet a la viticultura biodinámica.

En sentido estricto, no existe una certificación específica para el vino ecológico. El concepto de «vino ecológico» engloba a los vinos procedentes de una viticultura o de un método de elaboración que respeta la naturaleza y que cuenta con una etiqueta específica. Como ya se ha dicho, todavía no existe una certificación legal para el vino ecológico, aunque se está preparando, sino sellos de origen semipúblico o privado cuya seriedad se debe, bien a su homologación por parte del Ministerio de Agricultura, del INAO o de la Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude (DGCCRF), bien de la garantía de calidad y profesionalidad que transmiten. El vino ecológico no se refiere, por tanto, a una región de producción específica, ni siquiera a una denominación de origen, y mucho menos a un color concreto, sino a fincas, o incluso a parcelas, que cumplen con el pliego de condiciones impuesto por el organismo certificador.

1. Los vinos procedentes de la agricultura ecológica: la etiqueta AB

La agricultura ecológica está reconocida desde 1980 por las autoridades públicas francesas. En la actualidad, la normativa relativa a esta etiqueta se ha adoptado a nivel europeo. El pliego de condiciones para obtener la etiqueta AB tiene por objeto imponer un modo de producción agrícola que preserve la calidad de los suelos, los recursos naturales, el medio ambiente y el mantenimiento local de las profesiones agrícolas. Por lo tanto, la etiqueta AB garantiza que los productos procedentes de este tipo de agricultura están compuestos en un 95 % por cultivos en los que no se utilizan fertilizantes ni productos fitosanitarios sintéticos (insecticidas, herbicidas, fungicidas…) ni organismos modificados genéticamente (OMG). Sin embargo, en lo que respecta al vino, la etiqueta AB significa que la vid se ha cultivado según las estrictas normas de la agricultura ecológica, pero no ofrece ninguna garantía sobre el proceso de vinificación. No obstante, con el fin de valorizar su producción, los viticultores suelen aplicar los mismos principios durante la transformación de la uva en vino, en particular adhiriéndose a la Carta de la Federación Nacional Interprofesional de Vinos de Agricultura Ecológica.

2. Los vinos elaborados según los principios de la biodinámica

La agricultura biodinámica se inspira en las conferencias que Rudolph Steiner impartió en 1924 a unos agricultores alemanes preocupados por el deterioro de la calidad de sus cultivos. La agricultura biodinámica comparte puntos en común con la agricultura ecológica, pero va más allá en las soluciones que ofrece. Así, solo se pueden utilizar abonos de origen vegetal o animal. Media docena de preparados destinados a combatir las plagas, a contrarrestar el empobrecimiento de los suelos o a favorecer el crecimiento de la vid. La biodinámica también se caracteriza por establecer un calendario de cultivos en función de los ciclos lunares, planetarios y zodiacales. En resumen, la agricultura biodinámica no solo tiene como objetivo hacer sostenible la actividad agrícola, sino también preservar las cualidades de la uva. La agricultura biodinámica aplicada al vino va más allá de la certificación AB, ya que sus principios se aplican tanto al cultivo de la vid como al proceso de vinificación, exigiendo también en este caso la exclusión de cualquier aditivo que no sea de origen natural y el respeto a los ritmos de la naturaleza.

3. La agricultura sostenible

La agricultura razonada no es agricultura ecológica en el sentido de que no prohíbe el uso de productos sintéticos. Sin embargo, puede constituir un paso previo hacia la certificación «AB» o la agricultura biodinámica. La agricultura razonada es, por tanto, un certificado oficial que se concede al agricultor que adopta un enfoque basado en medios técnicos y prácticas agrícolas conformes a los requisitos del marco de referencia de la agricultura razonada. Este marco normativo se establece mediante el Decreto n.º 2002-631, de 25 de abril de 2002, y contiene más de cien criterios de selección que exigen el respeto al medio ambiente, el control de los riesgos sanitarios, la salud y la seguridad en el trabajo y el bienestar de los animales. No obstante, esta certificación es objeto de críticas, ya que, a ojos de algunos, no parece más que un simple recordatorio de las normas ya obligatorias o la base mínima de una agricultura responsable. No obstante, la certificación del cumplimiento de las normas aporta una garantía adicional al consumidor y la agricultura razonada puede considerarse un paso motivador hacia una certificación mucho más exigente y, por lo tanto, arriesgada para el viticultor.

4. Los certificados y los organismos certificadores

Por lo tanto, el concepto de «vino ecológico» por sí solo no basta para informar al aficionado al vino sobre los métodos de producción o vinificación, por lo que es necesario saber qué significan las etiquetas que se esgrimen.

La etiqueta AB, cuyas implicaciones y limitaciones ya se han explicado, la conceden organismos de certificación independientes como ACLAVE, AGROCERT, QUALITE FRANCE S.A., ULASE, SGS ICS o ECOCERT, sin duda el más conocido de todos ellos.

Las explotaciones que practican la agricultura biodinámica pueden optar a la certificación «DEMETER», otorgada por la asociación Déméter Agriculture Bio-Dynamique. Se trata de un organismo no oficial, pero cuya carta garantiza el respeto de los principios de la agricultura biodinámica.  La etiqueta «NATURE ET PROGRES», que cumple con el pliego de condiciones definido por la Federación Internacional de Agricultura y Ecobiología, se considera hoy en día la más rigurosa. De hecho, además de los principios de la biodinámica que impone, esta etiqueta garantiza el respeto al medio ambiente en todos los ámbitos de producción del sector: vinificación, entorno social, lucha contra la intensificación agrícola, transporte, fabricación de envases, tapones, etc. Estos dos organismos son independientes de la certificación AB. También cabe mencionar la etiqueta BIODYVIN, otorgada por el Sindicato Internacional de Viticultores en Cultura Biodinámica, muchos de cuyos miembros no pertenecen a la asociación DEMETER. Esta etiqueta también la concede la empresa ECOCERT de acuerdo con los estatutos específicos de la asociación.

Por último, la agricultura razonada está certificada por organismos de certificación independientes, que en parte pueden ser los mismos que otorgan la etiqueta AB. Estos organismos están acreditados por la Comisión Nacional de Agricultura Razonada. Por iniciativa de los viticultores interesados, se ha creado una etiqueta específica en materia de viticultura sostenible, que aplica los principios de la carta a las particularidades del trabajo en el viñedo y a la elaboración del vino: se trata de la etiqueta TERRA VITIS.

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